Publicado: 16 de Noviembre de 2016 a las 09:56

Pulgas Pulex irritans, Ctenocephalis spp.

Orden:      Siphonápteros

Familia:     Pulicidae

Especies:  Pulex irritans,

                 Ctenocephalis spp.



BIOLOGÍA

Las pulgas son insectos pequeños (2-3 mm), saltadores, ápteros, de color pardusco, con el cuerpo comprimido lateralmente, sus patas posteriores están más desarrolladas permitiéndoles saltar y trasladarse cuando no parasitan. Son ectoparásitos de aves y mamíferos, hematófagos gracias a que tienen piezas bucales adaptadas para chupar. No dependen del huésped, puede cambiar o abandonarlo, incluso pasar largas temporadas sin alimentarse.


Generalmente, su presencia está relacionada con bajos estándares de higiene. Muchas veces pueden encontrarse en locales en los que hayan existido anteriormente animales domésticos, o introducirse en viviendas, hoteles, campings, etc., si en ellos viven animales. Las especies más frecuentes son: la pulga humana (Pulex irritans), la pulga del gato (Ctenocephalides felis), la pulga del perro (Ctenocephalides canis) y la pulga de las aves (Ceratophyllus gallinae).


Las hembras producen varios cientos de huevos que depositan sobre el huésped que parasita. Estos huevos no quedan fijos sino que caen a las zonas donde habitan (nidos, perreras, camas, etc.). Las larvas resultantes, de tipo gusano, se alimentan de materia orgánica y de la sangre parcialmente digerida que encuentran en las heces de las pulgas adultas. Pasadas 1 o 2 semanas tiene lugar la pupación en un capullo de seda. Los adultos no emergen del capullo hasta que no aparece el posible huésped en las proximidades. Entonces saltan sobre él.


Las pulgas adultas pueden vivir varias semanas sin alimentarse de sangre, pero la necesitan para estimular la producción de huevos.

Estos insectos se reproducen durante todo el año, aunque el ritmo decrece en el invierno. Son mucho más frecuentes por tanto en regiones cálidas.
Todas las especies de pulgas pueden atacar al hombre, y además del escozor que producen sus picaduras, transmitirle enfermedades tan graves como la peste (si los insectos han estado en contacto con roedores afectados por Yersinia pestis) o teneasis (pueden actuar también como vectores de la Tenia del perro, Dipylidium caninum).