Publicado: 15 de Mayo de 2015

Aplicar el concepto “hágaselo usted mismo” al control de plagas siempre ha sido peligroso, pero si nos referimos a control de chinches el riesgo se multiplica, ya que la utilización de insecticidas domésticos por personal sin la cualificación necesaria en vez de eliminar una plaga puede dispersarla. De Long Island (EEUU) nos llega un claro ejemplo de un hombre que llevó demasiado lejos el “autocontrol” de esta plaga…

Historia epidemiológica de una “Gran Familia”

En otras ocasiones, hemos hablado de una plaga que tiene alcance global y que, posiblemente, es una de las más difíciles de controlar… la chinche de la cama (Cimex lectularius). Esta especie tiene carácter cosmopolita (perteneciente a la familia Cimicidae, dividida ésta a su vez en 6 sub-familias con 23 géneros y 91 especies) asociada primordialmente con humanos, murciélagos, pollos y gallinas.

Esta plaga se ha visto frecuentemente como un problema inherente a la pobreza pero hemos visto que realmente no es así, ya que podemos encontrarla en lujosos hoteles de cinco estrellas o viviendas ubicadas en “zonas nobles”. La chinche de la cama es originaria del Medio Oriente, pero lleva asentada en Europa desde hace miles de años, apareciendo referencias a esta plaga en Italia y Alemania… y hasta en la antigua Grecia. Fue extendiéndose por el continente europeo con el paso de los siglos, detectándose su presencia en Francia (siglo XIII) y en Inglaterra (siglo XVI), por lo que podemos pensar que la diseminación a nivel mundial del Cimex lectularius  debió producirse a partir de siglo XVI con su salto definitivo al “Nuevo Mundo”.

Una de las plagas más extendidas.

Ya en la actualidad, y tras los últimos casos de gran importancia ocurridos en nuestro país, podemos afirmar que las chinches de cama son una de las plagas más extendidas en la Península Ibérica. Para hacernos una idea de su magnitud global, debemos destacar que la propagación de esta plaga ha llegado a tal punto que se ha convertido en problema sanitario y social generalizado tanto en Europa, como en Estados Unidos y en otros países desarrollados como Australia. La habilidad de estos insectos parásitos para esconderse es tan grande que pueden hacerlo hasta en las ranuras del tapizado de los muebles y los dobleces de los colchones y botones, pudiendo migrar entre las casas a través de cables, tuberías o desagües. Otro método que utilizan para desplazarse e infestar las casas es viajando en muebles nuevos que son almacenados y enviados por diferentes medios de transporte pues, en la madera las chinches conforman grupos en todas las fases de desarrollo, en un número de 10 a 20 individuos, alojándose entre las uniones angulares de la madera o en las ranuras dejadas por las imperfecciones de dichas uniones.

Esta propagación exponencial ha hecho que desde hace una década, las empresas asociadas a ANECPLA comenzaran a detectar en España la presencia de chinches de la cama, aprovechando el tránsito de personas y la globalización de enseres, en diversos entornos como viviendas, hoteles, hostales y pensiones, albergues, hostelería, residencias de ancianos, transportes públicos, colegios, guarderías, universidades, gimnasios, centros de ocio como cines y, por supuesto, en hospitales.

La gravedad de esta plaga es tal que los responsables sanitarios de los ayuntamientos la catalogan como una preocupación de salud pública grave, dedicando cada vez más recursos y esfuerzos a controlar esta plaga, recomendando además contratar esos trabajos con empresas  registradas en el ROESB que cuentan con el personal, la formación y los medios para tratar correctamente este problema.

Y es en este punto donde cabe destacar que, con la finalidad de lograr un control exitoso de esta plaga, es necesario un elevado nivel de especialización de la empresa profesional en el control de chinches, que el cliente reciba la información adecuada, realizar una correcta integración de los distintos sistemas de control y, en todo momento, la intervención de profesionales expertos en la materia, ya que el uso de productos por personal no cualificado no sólo puede entrañar un riesgo para la salud, sino que además es uno de los principales factores de dispersión de esta plaga.

Es necesario aplicar el “sentido común“ ante para la detección y erradicación de este tipo de plagas, pues es necesario mucho más que la realización de un tratamiento para combatirlas, siendo imprescindible en todo momento la el uso de métodos adecuados para ello. Además de los tratamientos químicos existen otros alternativos para combatirlas, como tratamientos térmicos por calor seco, calor húmedo, tratamiento térmico por frío y dióxido de carbono, entre otros. Una alternativa interesante es la utilización de polvos desecantes como, por ejemplo, la tierra de diatomeas, que puede acabar con las chinches de cama mediante la absorción de la capa de cera protectora del exterior de su cuerpo, haciendo que las chinches se deshidraten y mueran en un par de días.

Pero, en ningún caso, hay que optar por la aplicación de métodos de “autocontrol” que pueden desembocar en resultados tan desastrosos como los de esta noticia.