Publicado: 3 de Junio de 2015

¿Normalmente los mosquitos vienen a picarte a ti directamente e ignoran a la gente que tienes a tu alrededor? ¿En verano tu cuerpo está siempre cubierto de marcas de picaduras? Puede que la culpa de este mayor apetito de los mosquitos por tu sangre esté… en tu ADN.

Investigadores del London School of Hygiene & Tropical Medicine han descubierto que el ADN de las personas influye en hasta qué punto es sabrosa una persona para un mosquito. 

Un nuevo estudio revela ciertas evidencias de que el ADN puede ayudar a decidir si una persona resulta apetitosa para un mosquito. De ser cierto, este descubrimiento podría facilitar la creación de novedosos métodos de control de mosquitos, lo que reduciría así el efecto sobre la salud pública de las enfermedades de las que estos insectos son portadores y transmisores.

Las diferencias en los productos químicos volátiles producidos por el cuerpo humano (generados por lo que la gente come, las bacterias que llevan en su piel, etc) que son detectados por los mosquitos hembras, pueden ser los responsables de que muestren preferencias por ciertos individuos sobre otros. 

Aunque los científicos saben que el aroma corporal puede ser controlado genéticamente, aún no han conseguido demostrar formalmente la existencia de una base genética para la atracción diferencial a los insectos. "En cualquier caso, se conoce que el olor humano es controlado, al menos en parte, por factores genéticos, y es posible que la variación en nuestro atractivo a los mosquitos también se module a través de los mismos mecanismos," dice James Logan, de la London School of Higiene y Medicina Tropical.

Para llegar a esta conclusión, el equipo de Logan realizó un estudio con 37 pares de gemelas, la mitad de ellas gemelas idénticas (que comparten todo su ADN) y la otra mitad mellizas (que comparten no más ADN que un par de hermanas cualquiera). El objetivo era investigar la heredabilidad del atractivo de las personas para los mosquitos mediante la evaluación de la respuesta del mosquito Aedes aegypti  a los olores de las manos de gemelas idénticas y no idénticas en un ensayo de doble elección.

Para ello todas las mujeres se lavan las manos con el mismo jabón, colocándolas posteriormente en el interior de un olfatómetro en forma de Y (una mujer con una mano en cada brazo del tubo). A continuación, se hace circular una corriente de aire a través del olfatómetro hasta los mosquitos situados en el otro extremo, que reaccionan volando hacia el estímulo, pudiendo dirigirse hacia ambas gemelas o hacia alguna en particular.

Los productos químicos volátiles de dos individuos que son gemelos idénticos mostraron una gran similitud en el grado de atractivo para los mosquitos, mientras que los pares de gemelos no idénticos mostraron dicha semejanza fue significativamente menor. Lo que manifiesta que los mosquitos hembra muestran preferencias por ciertos individuos sobre otros. Los resultados evidencian que existe un componente genético subyacente, que es detectable por los mosquitos a través de la olfacción.

Este pequeño estudio, que no es una prueba, sugiere que los genes pueden jugar un papel importante en este tema, según informan en la Biblioteca Pública de la Ciencia (revista PLoS ONE), por lo que serán necesarios más estudios para conocer que genes y qué compuestos volátiles están implicados en este proceso.


Fuente: Heritability of Attractiveness to Mosquitoes.