Publicado: 28 de Abril de 2015

Un equipo internacional de científicos ha terminado de secuenciar el genoma de la termita. La especie seleccionada ha sido la Zootermopsis nevadensis, que se convierte así en la primera especie de termita en tener secuenciado su genoma. Este avance científico abre una ventana para identificar nuevas “dianas genéticas” sobre las actuar para mejorar el control de plagas de este insecto social.

Las termitas son una plaga importante para las estructuras y edificaciones humanas, costando unos 40.000 millones de dólares en daños y generando gran cantidad de tratamientos de control cada año, solo en Estados Unidos. Disponiendo del genoma, los investigadores podrán buscar características comunes en las diferentes especies de termitas, a fin de encontrar puntos genéticos idóneos de ataque que sean comunes a todas ellas.

 Si bien los biocidas actuales son productos muy efectivos, el problema es que inyectan grandes cantidades de ellos en el suelo que rodea a las edificaciones afectadas. Tal como razona Michael Scharf, entomólogo de la Universidad Purdue en West Lafayette, Indiana, y miembro del equipo que ha trabajado en la obtención del genoma de la Zootermopsis nevadensis, “sería mejor pasarnos a una tecnología más ecológica, y esto será ahora más fácil de conseguir gracias al trabajo de secuenciación completado.”

El análisis inicial del genoma de la termita ya ha revelado muchas de estas “dianas genéticas” contra las que actuar para mejorar la eficacia del control sobre estos insectos, lo que se traducirá en estrategias de control más específicas que con otras sustancias de amplio espectro utilizadas contra esta plaga.

El análisis también ha puesto de manifiesto la importancia que ciertos genes tienen para la comunicación química entre las termitas. De hecho, se destacan los genes relacionados con la comunicación química, que incluye la forma en que los individuos se "hablan" para señalar agresión o el deseo de reproducirse. Según Scharf, "existe una gran cantidad de conflictos sociales dentro de una colonia de termitas y deben permanecer cohesivas para sobrevivir. La comunicación química es crucial para mantener en su lugar a cada una de ellas realizando sus funciones".

El genoma podría asimismo ayudar a los investigadores a entender mejor la simbiosis entre las termitas y las más de 4.000 especies de bacterias que viven en sus intestinos, las cuales ayudan a sus anfitrionas en procesos tales como la digestión y la defensa. Los estudios previos sobre el intestino de las termitas se habían visto dificultados por la incapacidad de distinguir entre los genes de las termitas y los de sus microbios.

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Fuentes: Nature  // noticias de la ciencia