Publicado: 8 de Mayo de 2015

ANECPLA advierte del riesgo de alergias y asma asociado a cucarachas, ratas y otras plagas, ya que las posibilidades de sufrir asma se incrementan en los hogares y espacios interiores expuestos a cucarachas y roedores. Muchos de los casos podrían evitarse con sencillas medidas de prevención e higiene en el hogar y consultado a expertos.

El asma es una enfermedad crónica que afecta a 235 millones de personas en todo el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los meses primaverales son el período en el que más aumentan los procesos alérgicos y el asma, desencadenados por diferentes pólenes. Si bien, los riesgos de vivir en un ambiente contaminado no sólo existen en los espacios exteriores sino que, los espacios interiores también contienen una cantidad de contaminantes, en muchos casos, más elevada que en otros lugares al aire libre. El aire que respiramos en los ambientes interiores -en un automóvil, en los hogares, en nuestro lugar de trabajo, centros de enseñanza, residencias o cualquier otro espacio interior-, va directamente a nuestros pulmones, pudiendo acarrear graves riesgos para la salud.

“A los contaminantes habituales como el humo del tabaco, el monóxido de carbono o los ácaros del polvo, se le unen otros riesgos derivados de la exposición a ciertas plagas, como cucarachas y roedores, que pueden ser un desencadenante directo de alergias y ataques de asma”, señala la directora general de la Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas, ANECPLA, Milagros Fernández de Lezeta, con motivo del Día Mundial del Asma. Varios estudios del OMS, como el Informe Lares -“Higiene y Salud en Europa”- y “La significación para la salud pública de las plagas urbanas” así lo constatan. 

“Especial cuidado requieren los colectivos más vulnerables, como son los niños, las personas mayores y aquellas que padecen enfermedades respiratorias y cardiovasculares, más ahora con la llegada del buen tiempo y el progresivo aumento de las temperaturas que favorece la aparición de plagas en nuestros hogares y en otros espacios interiores en los que pasamos cerca del 80% de nuestro tiempo”, añade.

Las posibilidades de sufrir asma, rinitis, eczemas y otras alergias se incrementan, por tanto, considerablemente en los hogares y espacios en los que existe una exposición a cucarachas, roedores y otras plagas. 


Las cucarachas, los roedores y el asma en escuelas

Las cucarachas son consideradas como una de las plagas más comunes. En los últimos años, los estudios han demostrado una relación directa entre los excrementos de las cucarachas con las alergias y el asma. Los colegios y escuelas son espacios propensos a infestaciones de cucarachas con altos niveles de alérgenos, que se relacionan con el desarrollo del asma agudo en niños en edad escolar. Por ello, es fundamental el establecimiento de planes de prevención y control de plagas que permitan reducir esta plaga y sus alérgenos en las escuelas. 

Por su parte, los alérgenos de las ratas y ratones pueden también contribuir al desarrollo del asma alérgico entre la población infantil. Según los informes de la OMS, el 61% de los niños de los centros urbanos expuestos a niveles detectables de alérgeno de ratones son más propensos a padecer asma.

Mayor concienciación y prevención. Los profesionales del sector.

ANECPLA aconseja extremar la precaución, sellando grietas y manteniendo una adecuada higiene en el hogar para combatir la presencia de estas y otras plagas en viviendas y otros espacios interiores. Asimismo, aconseja acudir a profesionales expertos cuando detectemos la presencia de una plaga.

Las empresas expertas deben cumplir los siguientes requisitos:

1) Debe estar inscrita en el Registro Oficial de Establecimientos y Servicios Plaguicidas/ Biocidas.

2) Sólo pueden aplicar productos registrados y autorizados por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

3) El personal encargado de realizar los tratamientos debe estar en posesión de la acreditación de formación correspondiente que le avale como especialista para desempeñar su labor.

4) El responsable del tratamiento tiene que informar de las medidas de seguridad que se deben tomar antes, durante y después de cada actuación y, especialmente, de los plazos de seguridad que deben ser de obligado cumplimiento.