Publicado: 1 de Abril de 2015

¿Acecha una nueva plaga? Los insectos del orden Zygentoma son muy primitivos. Aparecieron en el planeta hace unos 300 millones de años. Seguramente a partir de algún tipo de insecto similar, evolucionaron todos los insectos actuales… incluidas la mayoría de las actuales plagas. Lee todos los detalles de este apasionante descubrimiento de unos científicos españoles.

Carecen de alas, pero no porque las hayan perdido secundariamente como les sucede a muchos pulgones o a las hormigas obreras, sino porque pertenecen a una línea evolutiva que no la ha desarrollado (son los llamados insectos apterigotas, que carecen de metamorfosis). Seguramente a partir de algún tipo de insecto similar, evolucionaron todos los insectos actuales.

Tienen el cuerpo cilíndrico, a veces algo deprimido o ensanchado en el tórax, dos largas antenas y su cuerpo acaba en tres filamentos terminales también largos y de aspecto similar a las antenas. Esta es la descripción que hacen Rafael Molero y Miguel Gaju, profesores e investigadores del Departamento de Zoología de la Universidad de Córdoba (UCO) y responsables de hallazgos de nuevas especies de suma relevancia para el mundo científico. Este equipo cordobés es el único en Europa especializado en la especie zigentomos, animales del medio subterráneo. Es más, para encontrar otros especialistas hay que trasladarse a países como Estados Unidos, Japón o Australia, entre otros.

Según la información facilitada por ambos científicos, fue en los años 80 del pasado siglo cuando el Departamento de Zoología inició esta singular línea de investigación, dedicada al estudio de la biología y diversidad de los insectos microcorifios (técnicamente Microcoryphia) y zigentomos (o Zygentoma). La impulsora de esta investigación fue la profesora Carmen Bach, catedrática cordobesa que se trasladó a la Universidad Autonóma de Barcelona.

A pesar de la escasez de especialistas, en los últimos años, según indican ambos profesores, “ha crecido el interés por el conocimiento de la fauna subterránea en cuevas y del suelo profundo”. Un interés, continúan, que ha permitido el descubrimiento de nuevas especies.

Varios son los hallazgos más importantes de este equipo de investigación en los tres últimos años años. Así, en 2013 se publicó en la revista Zootasa una monografía sobre los Nicolétidos del género  Coletinia que incluía la descripción de nueve nuevas especies: Coletinia herculea, endogena en la zona del Estrecho de Gibraltar (Cádiz), Coletinia vergitana, propia de cuevas de la sierra de Gádor (Almería), Coletinia calaforrai, exclusiva del karst de yesos de Sorbas (Almería); Coletinia intermedia, hallada en cuevas de las provincias de Murcia y Alicante;Coletinia diania, en una cavidad subterránea de la zona de Denia (Alicante); Coletinia longitibia y Coletinia tessella, propias de cuevas del Norte de la provincia de Valencia; Coletinia redetecta, en cuevas de la provincia de Castellón; y Coletinia hernandoi, endógena en suelos de Tarragona.

En un trabajo más reciente, publicado en 2014 en la European Journal of Entomology, se recoge el descubrimiento de una nueva especie del género Coletinia, denominada Coletinia majorensis, en la Cueva del Llano de la isla canaria de Fuerteventura, y un segundo insecto de la misma familia,  Nicolétidos, para el que se ha creado un nuevo género, denominado Canariletia. Según indican los docentes de la Universidad de Córdoba, este nuevo taxon, llamado Canariletia holosterna, habita el medio subterráneo de la isla de Gran Canaria. “Ambos hallazgos representan novedades faunísticas relevantes pues se trata de los dos primeros Nicolétidos endémicos conocidos del archipiélago canario”, destacan. Al tiempo recuerdan que de manera previa a estos dos estudios, el grupo de investigación cordobés ya había descrito dos especies del género Coletinia. En concreto, en 1986 se describió Coletinia asymetrica de la sierra de Hornachuelos (Córdoba) y en 1987 se publicó la descripción de Coletinia tinauti (hallada en Jaén y Córdoba). Por tanto, este equipo ha contribuido con más de una docena de nuevas especies a “desvelar la insuficientemente conocida diversidad entomológica del medio subterráneo español”, sostienen.

La forma de trabajo de este equipo es muy meticulosa y se inicia con la recolección en los medios apropiados (suelo profundo, cavidades subterráneas) de los insectos, mediante captura directa o mediante trampeo. El muestreo de fauna cavernícola ha sido realizado en muchos casos por bioespeleólogos. Los insectos se preparan para su estudio microscópico ya que la identificación de las especies requiere el empleo de técnicas de microscopía. En los últimos trabajos se ha empleado incluso el microscopio electrónico de barrido. 

El trabajo de este grupo de científicos se encuentra en la “investigación básica”, detallan y defiende que al tratarse de insectos que “no suponen ninguna plaga importante ni beneficio económico relevante, su interés es fundamentalmente científico”. No obstante, apuntan, algunas especies de zigentomos de superficie pueden vivir en el interior de las viviendas y representar leves plagas domésticas, alimentándose de materiales almacenados ricos en hidratos de carbono (incluyendo libros). Al respecto, destacan que “incluso hemos colaborado con especialistas en alergología puesto que, al parecer, las escamas que cubren la piel de estos insectos pueden formar parte del polvo doméstico y contener algunas sustancias alergógenas”. 

Respecto a las especies subterráneas, el conocimiento de la diversidad de esta fauna tan peculiar en España “tiene interés por sí mismo, ya que este medio se caracteriza por albergarun gran número de especies endémicas, exclusivas de cada región e incluso de cada macizo montañoso”. En este punto, señalan que los insectos subterráneos “son también modelos para la comprensión de la evolución y la adaptación de los animales a entornos tan hostiles”. “Quizá estos animales que han colonizado el medio subterráneo son los que podrían resistir catástrofes en el medio superficial de nuestro planeta y recolonizarlo”, aseguran y recuerdan que en muchos casos “este medio es muy sensible a las alteraciones humanas y muchas de estas especies pueden ser muy vulnerables porque estas actividades provocan bruscas variaciones en características como luz, humedad, temperatura, concentración de gases, etc. que son muy estables de forma natural en este hábitat”. Por ello, consideran que “tendría que valorarse si algunos de los nicolétidos recientemente descubiertos deberían ser incluidos en los catálogos de especies amenazadas”.

En el futuro, este grupo de investigación continuará identificando nuevo material disponible de insectos zigentomos que “conducirá al descubrimiento de nuevas especies”, indican. Además, profundizarán en su estudio para conocer más detalles sobre su biología. Por ejemplo, actualmente en las especies que viven en el interior de hormigueros, “estamos actualmente estudiando su comportamiento y la naturaleza de las relaciones que establecen con las hormigas”. “También nos estamos interesando por las peculiaridades de los órganos sensoriales existentes en sus antenas y otros apéndices”, describen. Además, como el grupo tiene acceso a material procedente de otros países, incluyendo muestras de fósiles conservados en ámbar, tiene en proyecto avanzar hacia una revisión evolutiva de estos insectos a nivel mundial, partiendo de las especies de zigentomos de vida superficial de la familia Lepismátidos. Al detalle, el equipo se basaría ”tanto en caracteres anatómicos recientemente descubiertos para diferenciar las especies (en parte gracias al empleo del microscopio electrónico) como, posiblemente, en el empleo de técnicas de comparación de su ADN”, aseguran. Al tiempo, los investigadores reconocen que “la consecución más o menos inmediata de algunos de estos proyectos dependerá de la disponibilidad de tiempo, medios económicos y personales”. 

Fuente: saberuniversidad